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Dismorfofobia ; Abuso del retoque estético

Dismorfia: el abuso del retoque estético

Autor: Shiam Salud 31 Octubre 2013en Actualidad sobre medicina estética
Hoy en día, la medicina y la cirugía estética ponen a nuestro alcance técnicas que, bien utilizadas y en su justa medida, pueden contribuir a mejorar nuestro aspecto y a aumentar la satisfacción personal con uno mismo. Sobre todo cuando, a pesar de los retoques, seguimos siendo la misma persona y con un aspecto natural es cuando todo el mundo te dice que estás muy bien, pero no saben exactamente si te has hecho algo.
Pero...¿dónde está el límite?

¿Cuándo lo estético deja de ser "estético" y nos hace parecer otra persona diferente cambiando nuestras facciones o dándonos un aspecto poco natural y de marioneta?

Cuando a alguien se le va de las manos y se hace retoque tras retoque, incluso viéndose defectos dónde no los hay. En afán de buscar la perfección, podría esconder un trastorno dismórfico corporal, baja autoestima e inseguridad o algún tipo de problema emocional que la cirugía o la medicina estética no puede solucionar.

El trastorno dismórfico corporal o Dismorfofobia

Es la explicación de muchos adictos a la cirugía estética. Se clasifica en el DSM- IV-TR (Manual de Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Americana de Psiquiatría) dentro de los Trastornos Somatomorfos. Y presenta la siguiente sintomatología:

  • Preocupación por algún defecto imaginado del aspecto físico. Cuando hay leves anomalías físicas, la preocupación del individuo es excesiva.
  • La preocupación provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes para la actividad del individuo.
  • La preocupación no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental (p.ej. insatisfacción con el tamaño o la silueta en la anorexia nerviosa).

Algunos individuos con este trastorno no se reconocen en el espejo e, incluso, ven sus defectos de una manera tan exagerada que pasan muchas horas observándose y buscando defectos que intentar corregir a toda costa.

Tras una operación de estética, como no se sienten satisfechos, requieren de más intervenciones, hasta el punto de cambiar por completo su aspecto original (como en el caso de Michael Jackson). El problema es que, por muchas intervenciones que se realicen, nunca van a estar satisfechos con su aspecto, pues van a seguir sintiéndose inseguros, ansiosos y hasta obsesivos y con una falta importante de autoestima.

En el otro lado de la balanza se encuentran aquellas personas que sin tener un complejo o defecto real, tienen inseguridades, problemas emocionales y baja autoestima. Y sustituyen estas carencias con infinitos retoques estéticos. Creen que poniéndose más pecho, labios más grandes o aplicándose botox hasta el punto de tener un aspecto poco natural y sin expresión van a sentirse mejor y más seguras de sí mismas.

Se hacen retoques aunque no los necesiten, o simplemente se retocan de manera exagerada. Tampoco en estos casos mejora la satisfacción con uno mismo, pues el problema real no es físico.

El mejor Retoque es aquel que no se nota

Pero que te proporciona un aspecto joven, natural y en armonía con tu cuerpo, sin cambiar la expresión de tu rostro. El secreto está en la medida y en la estabilidad emocional del paciente a la hora de decidirse por uno u otro tratamiento.

En medicina estética, menos es más. Y el médico estético debe asesorar a sus pacientes sobre esa “medida” adecuada a las facciones y al cuerpo del paciente, para que el resultado sea favorecedor y natural, ya que un exceso en la medida podría producir el efecto contrario al deseado: nos encontramos a menudo con caras que parecen de cera y no mueven un músculo, que todos sabemos que están retocadas; tallas de pecho excesivas, labios de pato, pómulos de muñeca pepona... Resultados que nos hacen pensar en el estado emocional del paciente y en la necesidad de una buena terapia psicológica.

Soledad Hermoso

psicóloga coleg: M-15249.

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